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viernes, 11 de abril de 2008

La división del trabajo

"La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta. (...) Cuando más libertad se otorga a los negocios, más cárceles se hace necesario construir para quienes padecen los negocios"

Las Venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano. Pág. 1

miércoles, 19 de diciembre de 2007

La voluntad de cambiar el mundo

En El país del domingo leí una entrevista al nieto del Che. Me quedé con ganas de escribir un post. Ahí va.

Siempre me ha interesado la figura del Che. Canek, que así se llama su nieto, reflexiona acerca de la lucha hoy. Habla de otros canales en vez del fusil: ONGs y organizaciones como los colectivos lésbico-gays o los antimilitaristas. "Que no aspiran al poder, pero que con su presión acaban forzando leyes".

Miro una pequeña foto de Canek. Es joven, 33 años, y su rostro recuerda a su padre. Pienso entonces que si ahora viviese el Che sería muy parecido a su nieto. Y no estoy hablando del físico, sino de la actitud ideológica.

Me da la impresión de que un hombre tan pragmático como Ernesto Guevara, adecuaría sus actuaciones a su tiempo. Sí. Sin duda pelearía de otra forma.

Pero eso en el fondo me da un poco igual. Yo quiero resaltar otra cosa. Estoy pensando en un concepto que hoy muchos se llevan a la boca, pero pocos lo materializan: solidaridad.

El Che era ante todo un ejemplo de compromiso, de solidaridad entendida como fraternidad universal. Yo no tengo hermanos, sino que todos los hombres son mis hermanos.

Dice Canek que "Ahora se lleva al Che del altar del bien al del mal". Lleva mucha razón. Nos estamos perdiendo lo esencial, algo infinitamente más perdurable que un hombre: sus ideas.

No juzguemos al Che. Sé que a nuestros ojos resulta a veces culpable. Lo mismo da. Del mito del Ché podemos extraer varias ideas que superan al hombre.

Compromiso, sacrificio, morir (que no matar) por una idea. Y un rasgo que si que estaba, indudablemente, en el hombre: ansias de saber, que se juntan en un impulso tremendo. Su enseñanza es ese impulso. Me estoy refiriendo a la voluntad de cambiar el mundo.

Libres somos de tomar dicha enseñanza. Yo, Astérix, mucho más modesto soy y solo aspiro a cambiar la Galia.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Heroicidad democrática

Ayer fue 11 de Septiembre.

Veo en esa fecha un sinónimo de heroicidad.

Tengo la particular teoría de que las acciones más bellas surgen de las situaciones más horrendas. Hace 34 años y un día, asaltaron la democracia chilena.

Cuando todo un ejército está contra el poder civil, a éste no le queda otro destino que caer. Eso ocurrió en Chile. En un clima de sabotaje al proyecto socialista, por parte de la extrema izquierda, deseosa de cambio rápidos y radicales, y de la extrema derecha, enemiga acérrima del régimen, los militares impusieron su orden.

11 de Septiembre de 1973. Casa de la moneda. 10:15 minutos. Salvador Allende, presidente de Chile, anuncia por radio Magallanes que los sublevados van a triunfar. Más tarde, se suicida y los golpistas toman el edificio.

He leído, con motivo del aniversario del golpe, que lo que hizo Allende fue un gesto de racionalidad laica, republicana y democrática. Que no responde a una concepción de rendención a través del dolor, ni a locuras en pro de una grandeza futura o del juicio benevolente de un Dios. Lo ha escrito el embajador chileno en España, Osvaldo Puccio Huidobro.

Para mí es mucho más. Cuando me leyeron, en clase de Historia, la alocución de Radio Magallanes, me emocioné. Lo contuve, pudoroso; pues nadie habría entendido llorar por un viejo que sale en un libro de historia y que encima era chileno.

Es un texto bello, cargado de palabras ciertas y conmovedoras. Conmueve saber de tanta humanidad, de tan clara, sincera y comprometida posición en la vida. Hay valor y principios en su muerte y, en su último discurso, está la lucidez en su sentido más pleno.

Murió por su compromiso con la democracia. Pudo escapar, pues el mismo Pinochet estaba predispuesto a permitirlo durante el asalto final a la Casa de la moneda, y no lo hizo. Aguanto hasta el último momento, y en éste eligió marcharse al otro mundo, en vez de que lo marchasen.

Es heroicidad , no sólo racionalidad. Su actuación nos habla de un hombre que creía en el compromiso democrático, que no es otro que el compromiso con el resto de hombres, con la humanidad. Y en ese compromiso hay un tremendísimo y consciente amor a la vida, que, paradojicamente, le llevó a la muerte.

Quién ama la vida, nunca pierde la esperanza. Por eso, Allende nos dijo:

"Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se volverán a abrir las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor"

Me sé de memoria estas líneas, cuánta verdad hay en ellas.

Hoy Chile camina en democracia y de la construcción de la senda no poco se le debe a Salvador Alende.


Para leer el dicurso de Allende pincha el link aquí

Para leer el artículo de Puccio Huidobro pincha aquí

domingo, 26 de agosto de 2007

Días de Santiago

Cine peruano. Tuve mis dudas. Había investigado un poco por la red y, aunque tenía buenas críticas, no me acababa de convencer. Todo su equipo, pues mi conocimiento del cine peruano es nulo, me resultaba desconocido y me pareció una película menor.

Me equivocaba. Días de Santiago es una película más que decente, es una buena película.
Hecha con pocos medios, alcanza cotas de gran cine.

El argumento está ya tratado en muchas películas. Un joven ex-soldado, Santiago (interpretado por Pietro Sibille) regresa a su hogar en Lima tras años de lucha contra los narcos y en la guerra de Ecuador. El filme refleja las dificultades de Santiago para reintegrarse en la sociedad civil.

Un gran logro del guión y de la película en general es la capacidad de recrear perfectamente el sufrimiento, las secuelas y la paranoia de Santiago, sin recurrir a flashbacks que nos muestren la crudeza de la guerra.

Es memorable la secuencia en la que Santiago va por una calle llena de gente mientras, haciéndo un uso totalmente pertinente de la voz en off, escuchamos sus pensamientos en una suerte de monólogo en el que, sin dirigirse directamente a nosotros, nos cuenta que el que ha sido soldado, morirá soldado.

En otra secuencia se resume el principio castrense básico en dos líneas:

"Esto es esto. La mesa es la mesa. El piso es el piso. Aquí se come. Aquí se camina.Todo tiene su orden, todo tiene su razón de ser. Sin orden, nada existe"

Santiago tiene dentro de sí el rol militar y sus principios le han calado hasta los huesos. Y con la psicología de un militar es difícil vivir como un civil. La película es capaz de transmitirnos eso, logrando que comprendamos el comportamiento violento de Santiago y sintamos empatía hacía él.

¿Dónde flaquea la película? No acabo de ver necesaria la peculiar mezcla de metraje en color y en B&N y algunas secuencias del principio están un poco flojas, notándose que hay un intento (burdo y evidente) de expresar determinados sentimientos (injusticia) y que las situaciones están un poco forzadas.

También creo necesario hablar del aspecto documental que, de forma evidente, está presente en Días de Santiago. La cámara en mano, las imágenes de los suburbios de Lima y la falta de decorados nos hablan de ello.

A todo lo dicho en el párrafo anterior se le une el mencionado uso del color y el B&N, una historia de ficción y personajes tan falsos como reales. Y es aquí donde reside la fuerza de la película, lo que estamos viendo es una ficción, pero que no lo dude nadie: el Perú de Días de Santiago es tan real como los son las palmas de nuestras manos.


http://www.labutaca.net/films/25/diasdesantiago.htm